Todos deseamos sentirnos especiales y ser considerados por los demás.

El psicólogo estadounidense Abraham Maslow, argumenta la teoría acerca de las necesidades dando a conocer que el hombre es un ser que tiene un conjunto de requerimientos básicos para sobrevivir, estos no son solamente de tipo físico sino también de tipo social.

Las redes sociales tienen un enorme éxito porque satisfacen alguna de estas necesidades básicas de tipo social ya que conectan personas, forman “comunidades”, crean espacios de dialogo y de encuentro. Las redes en este contexto se transforman en lugares donde cada persona se proyecta y constituyen un nosotros que hacen espejo de sus propias: cualidades, defectos, creencias, valores y hasta sus miedos entre otros.

Antes de poner post o compartir una fotografía en las redes sociales las personas en sus perfiles consciente o inconscientemente evalúan: ¿Qué pensaran los demás respecto a lo que les comparto? ¿Qué refleja de mi esto que pondré en la red? ¿Qué imagen proyecto?

Este tipo de autoevaluación responde a nuestra necesidad de autoestima y de reconocimiento y está impulsada por la necesidad, de prestigio, de aprecio de los otros y también de querer destacarse dentro de su grupo social. Esto provoca que la persona se sienta más importante haciendo esto y además se fortalezca su propia autoestima.

Para una persona normal, este tipo de interacciones en las comunidades virtuales son solamente uno de los tantos referentes de su vida social, pero para aquellas personas con problemas de baja autoestima se convierte en un dato muy relevante que favorece su autoimagen.

Este contexto se puede entender como uno de los delitos más comunes en la red sea, la suplantación de identidades, realizada por personas que en su afán por aparecer y por desear ser como las personas que admiran, llegan a crear cuentas o perfiles falsos de personajes públicos. Tanto de artistas, como de deportistas, o de científicos y hasta de líderes religiosos.  Esto es lo que se conoce como suplantación de personas. No importa que se trate con este tipo de acciones para halagar a la persona admirada.  Al final resulta ser una mentira.

Esto resulta ser una cuestión que muchos dicen hacer con buena voluntad, sin ánimo de dañar nadie, pero desgraciadamente lo hacen, porque haciendo así, provoca en muchas personas un equívoco al hacerlos creer que están interactuando con la persona que ellos dicen ser. La situación se complica aún más cuando se suplantan identidades para agredir y difamar a otros.

Además, esta práctica provoca profundos daños en la persona que lo practica, ya que le impide interactuar con las otras personas en un intercambio veraz, libre y autentico, distorsionando el propósito de toda relación de comunicación. Por desgracia una relación basada en una mentira continúa a reforzar este sentimiento de soledad y desamparo de quien usa este tipo de caretas, como dice Maslow.

Las redes sociales tienen un gran potencial pero a su vez se dan en ellas este tipo de comportamientos que cada vez resultan ser más comunes. El Papa Francisco ha invitado en muchas ocasiones a estar atentos y poner la Inteligencia al servicio de la verdad y del amor de lo contrario nuestras interacciones en las redes sociales se irán tiñendo de falsedad y división carentes de un dialogo provechoso y constructivo.

Todos buscamos la aceptación y el reconocimiento y deseamos ser queridos y admirados; pero muchas personas que no se sienten felices con ellos mismos y recurren a este tipo de comportamientos que de alguna manera resultan ser calmantes de su soledad.

CFRT. http://www.infoans.org/es/secciones/editorial/item/4864-todos-deseamos-sentirnos-especiales-y-ser-considerados-por-los-demas

 

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